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Apolo, dios de las musas y la luz

apolo

En la Antigua Grecia fue evidente el gran papel que jugó el dios Apolo para la religión y cultura griega, hasta el día de hoy se le recuerda como una de las deidades de mayor influencia en el desarrollo de la civilización helena.

Apolo en grecia

El dios Apolo fue una de las divinidades más importantes de la mitología griega y a su vez uno de los dioses olímpicos más significativos, aspecto que lo catapultaron para ser venerado en diversos templos. Fue hijo de Zeus y Leto, hermano  mellizo de Artemisa.

Se caracterizaba por disponer de diversos atributos y funciones, quizás después de Zeus, Apolo se convirtió en el dios más influyente y aclamado dentro de todas las deidades de la Antigua Grecia.

Se le consideraba el dios de las artes, del arco y la fecha, la deidad que amenazaba o cuidaba desde lo alto de los cielos, generando que fuera identificado como la luz de la verdad.

Así mismo, se concebía el título de dios de la muerte súbita, de las enfermedades, de las plagas, de la curación y protección frente a las fuerzas malignas.

Cabe resaltar, que Apolo también se le denominaba el dios de la belleza, la perfección, de la armonía, de la razón, del equilibrio y el conductor de los jóvenes hacia el mundo de los adultos.

La deidad era aclamada al mismo tiempo como protector de la naturaleza, los rebaños y cuidador de los pastores, arqueros y marineros.  

El nacimiento de Apolo en la mitología griega

El origen de los mitos referentes a Apolo es sumamente complejo, sin embargo en el periodo de Homero se le consideraba de amplia importancia, caracterizándose por ser uno de los más venerados en la “Ilíada”.

Seguidamente, para el siglo V a.C. la mitología romana lo homenajea por medio de la construcción del primer templo en Roma.

apolo en grecia

Apolo y Zeus

Al descubrir Hera que Leto se encontraba embarazada de Zeus, decidió prohibir que diera luz en el continente (tierra firme) o cualquiera de las islas del mar.

Leto fue a la isla flotante de Delos, que se caracterizaba por no ser un continente ni una isla para así dar luz en ella.  Cabe destacar que la isla estaba cubierta por cisnes y años más tarde esta seria consagrada por el mismo Apolo.

Apolo y Artemisa

Existen muchas afirmaciones referentes a que Hera secuestro a Llitía, considerada la diosa de los partos, para así obstruir que Leto diera luz como estaba previsto.

No obstante, los diferentes dioses realizaron una trampa y engañaron a Hera para que dejase ir a Leto por medio del ofrecimientos de un collar de ámbar constituido de ocho metro de largo.

Los mitógrafos llegan a la conclusión de que Artemisa nació en primero y ayudo a que naciera Apolo, seguidamente colaboro con su madre para que pudiera cruzar desde el mar hasta Delos.

Consagración del dios Apolo

El nacimiento de Apolo fue el séptimo día según la tradición delia, y en el mes de Bisio siguiendo las costumbres délficas. Por eso los días 7 y 20 que se asocian a las lunas nueva y llena respectivamente, iban a estar consagrados al dios Apolo.

Apolo en la Mitología Griega y en Homero

Ente las primeras consideraciones literarias a la cual se sustenta el legado de Apolo pueden evidenciarse en Homero, por medio del origen de la literatura griega. El nombre del dios Apolo es vinculado claramente en “La Odisea” y es una de las deidades protagonistas en la obra de la “Ilíada”.

Es importante destacar, la incertidumbre reinante sobre el significado del mito y la no presencia de documentación de interés en el siglo VII a.C. era muy marcada.

Con el traspasar de los años, cuando se produjo la creación de los himnos homéricos, Apolo aparecía con innumerables atributos y reconocimientos que hacia complejo el proceso de seleccionar por cual elogio iniciar.

Apolo y Jacinto

Jacinto en la mitología griega era el hijo del rey Amiclas, se caracterizaba por ser un joven espartano de impresionante belleza física, un aspecto que cautivo enormemente al dios Apolo quien se enamoró de él y se trasladó de Delfos hasta Esparta para acompañarlo.  

Durante bastante tiempo Apolo no se encargó de sus responsabilidades solo por estar junto a Jacinto. Los celos devenidos por el dios Céfiro al darse cuenta que no tendría el amor del joven, planificó una venganza en contra de Apolo y Jacinto.

¿Quién asesina a Jacinto?

En efecto, una tarde el dios Apolo y Jacinto realizaron una competición de lanzamiento de disco, la deidad fue el primero en lanzar fuertemente el disco que sobrevoló todo el cielo y logro rasgar una nube del cielo.

Seguidamente, Jacinto buscó la manera de atrapar el disco antes que cayera al suelo, pero esto fue vano porque el mismo fue impactado en su cabeza por un hechizo de Céfiro; dicho hecho, le causó una herida mortal que no pudo superar.

El Jacinto como símbolo de amor entre los jóvenes

Tras su muerte Apolo transformó a Jacinto en una flor púrpura que hoy es conocida con su nombre. Una flor que florece al llegar la primavera. Por consiguiente, Jacinto se estableció como un símbolo asociado a lo efímero, que es la belleza mortal.

La metamorfosis de Dafne

Eros, el dios del amor, se enfadó con Apolo después de que este jugase con un arco y unas flecas. Entonces, el pequeño dios disparó dos flechas, una de oro y otra de plomo. La primera incitaba al amor más intenso y la segunda al odio y las disparó a Apolo y la ninfa Dafne respectivamente.

apolo Dios

Apolo completamente enamorado de Dafne, quien ya había rechazado a sucesivos dioses, le imploró su amor. La joven lo rechazó y sin embargo, los dioses ayudaron al dios de la música a atraparla.

Entonces la ninfa invocó a su padre y en ese instante su piel se volvió corteza y sus brazos ramas. Se convirtió en un árbol, el laurel.

Apolo permaneció abrazado a ella y aunque ya no podía tomarla como esposa le prometió amor y protección eternas. Por eso el laurel permanece verde en cualquier estación.

¿Quién era el Apolo Romano?

El culto hacia Apolo proveniente de los griegos para los romanos se desarrolló con mucha posterioridad, generando que fuera absorbido su impacto cultural de las colonias helenas de forma tardía.

La preponderancia de la cultura griega se escenificaba al sur de la península itálica, donde para el V a.C. se tiene registro del primer de templo de Apolo en Roma, haciendo que el culto llegara tarde a implementarse en la mitología romana.

Febo, el Apolo romano

Al ser considerado un dios completamente griego, Apolo no poseía un equivalente en la cultura romana, pero con la posterioridad de los años diversos poetas lo describían como Febo.